(04-03-2010).- Después de la operación, el joven, de nombre Gamal, perdió su habilidad para trabajar y transportar objetos pesados. Además, cuando su padre y sus familiares se enteraron que había vendido su órgano lo abandonaron.
Gamal decidió vender uno de sus riñones para afrontar los costes de su boda. Después de la operación, el joven perdió su habilidad para trabajar y transportar objetos pesados.
Cuando su padre descubrió que había vendido su órgano le abandonó al igual que el resto de sus familiares.
Ahora trata de mantener a su mujer y a su hijo. Una ley aprobada esta semana por el Parlamento egipcio regulará los trasplantes de órganos para acabar con un mercado ilegal en el que durante la última década miles de egipcios sin recursos han vendido sus órganos.